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La OCC participó del debate por la instalación del puerto maderero en La Paloma

Fecha de publicación: 15 agosto, 2012

Miércoles 15 de Agosto de 2012.
La Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC) asistió a la reunión convocada por la Alcaldía de La Paloma el pasado sábado para informar y debatir la instalación del puerto maderero en la zona.

Organizaciones sociales y representantes de la comunidad local participaron de una reunión extraordinaria convocada por la Alcaldía de La Paloma con el objetivo de informar, responsabilizar a la comunidad y discutir acerca de la instalación del puerto maderero en la zona, que ya está planificada y es de inminente ejecución.

La información sobre el tema presentada por los organismos públicos y privados competentes fue hasta ahora confusa y contradictoria. De allí la necesidad de clarificar lo que espera a La Paloma ante la ejecución y progreso del proyecto, así como determinar posibles acciones en torno a ello.

La reunión comenzó cerca de las veinte, cuando la sala principal de la Alcaldía se hallaba ya suficientemente poblada.
Fue Miguel Lázaro, funcionario de la gestión local actual, quien inició el encuentro pasadas las veinte, cuando la sala principal de la Alcaldía se hallaba ya suficientemente poblada. Explicó a los presentes el proyecto y la problemática que representa para la comunidad, desde una perspectiva interesante por su formación profesional como ingeniero agrónomo. Lázaro abordó las dimensiones ambiental, económica y social de la cuestión. Dejó claro en este sentido que la posición del gobierno local es favorable al proyecto y busca minimizar el impacto que supone a la comunidad local, a través de la defensa de su interés: “no estamos en contra de que la madera se saque, queremos discutir las consecuencias de eso”, explicó.

Más tarde el Alcalde Alcides Perdomo invitó a los presentes a informarse y a difundir la cuestión en sus círculos de influencia, para contribuir así a la toma de posición y planificación de un accionar colectivo para la defensa del interés público de La Paloma ante esta problemática, concreta y preocupante. “Hay una afectación económica muy fuerte que no ha sido estudiada”, cuestionó Perdomo en relación al perjuicio que el puerto supondrá a la economía local de La Paloma, ante todo turística.

Es un consorcio de tres empresas el que gestionará la salida de madera a través del puerto de La Paloma: lo integran ASEM, UPM y Cristophersen.
El gobierno nacional, a través del Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Transporte, convino con la Intendencia Departamental de Rocha que para esta explotación era imprescindible realizar obras de infraestructura en la zona. Ésta sólo fue una expresión de deseo: la extracción de madera es ya inminente y la inversión (fue previsto el arreglo del Camino de El Arbolito, hasta la Ruta 10, el ensanche de la carretera y la realización de una rotonda en el ingreso a La Pedrera y el reforzamiento de la Ruta 10, entre La Paloma y La Pedrera) brilla por su ausencia.

El convenio firmado entre el estado y las empresas para la protección del medio ambiente y la definición de una estrategia que garantice la preservación y el progreso de las comunidades afectadas fue sólo una formalidad. Las empresas optaron por desconocerlo ya en la primera fase de ejecución del proyecto, con lo cual el futuro se torna todavía más preocupante.

La intención de los privados es intensificar la forestación de la zona atlántica del Uruguay con Eucaliptus, especie que se reproduce a razón de 150 toneladas por hectárea, y concentrar el transporte de esos volúmenes a través del puerto de La Paloma. “No hay conocimiento sobre como forestar y desforestar”, cuestionó Miguel Lázaro, miembro del Concejo de La Paloma, además ingeniero agrónomo especialista en la materia.

La forestación con fines comerciales supone una grave problemática ambiental. Se realiza indiscriminadamente, desentendida de las variables ecosistémicas y la necesidad de preservación de la flora autóctona, reguladora del complejo entramado de relaciones naturales.

Este proyecto prevee intensificar la explotación forestal en la zona, con riesgos ecológicos que sus responsables no han tenido intención de dimensionar: estudios de impacto ambiental han sido requeridos por las comunidades con reiteración y sin éxito.

Además, la cantidad de barcos que salen del puerto cargados de madera, (inicialmente se ha previsto uno) ascenderá exponencial y velozmente ante el inmenso beneficio económico que este proyecto proporcionará a las empresas. Se calcula que en un futuro, para el traslado de la madera, los barcos se multiplicarán a diecisiete y los camiones, a cientos.

Esta cuestión del transporte es el otro punto preocupante del proyecto.
A través de este esquema de producción y transporte las empresas facturarán siete millones de dólares más al año, por cada barco que salga desde la zona.
Pero toda ganancia tiene su costo: el tráfico marítimo aumentará en la zona considerablemente a lo largo de todo el año y cientos de camiones transitarán la zona para el acopio y el traslado de la madera.

El paisaje y la vida de la localidad, balneario turístico y comunidad tranquila fuera de la temporada estival, se verán seriamente afectados por la dinámica de camiones y barcos que se incorporarán al ritmo cotidiano. Esto supondrá desde una devaluación de las propiedades inmuebles (la construcción es la principal fuente de inversión y trabajo en la zona) hasta una mengua de la actividad turística, de la que viven la mayoría de los habitantes en el trimestre de verano. Se estima que el proyecto implicará la creación de sólo ciento siete nuevos puestos de trabajo, y de ínfima calificación.

El encuentro concluyó con un largo debate en el que los presentes expusieron opiniones disímiles: algunas más conciliadoras con el proyecto, pero exigentes de proteger los intereses y minimizar el impacto en la localidad ante la afectación que supone su instalación. Otros, más radicales, expresaron su negativa rotunda ante la cuestión y se mostraron interesados en encontrar recursos legales y realizar acciones concretas para frenar el proyecto.

La OCC aporta una perspectiva clave a la cuestión, como institución que trabaja intensamente en la zona por la conservación ambiental, la educación y sensibilización ecológica y el turismo responsable. Los representantes de organizaciones sociales presentes se comprometieron hacia el final del encuentro a exponer la problemática y proponer la necesidad de compromiso a su interior. Cada una formulará un informe de impacto de la problemática del puerto maderero en su área de trabajo: explotación turística, mercado inmobiliario, fuentes de trabajo, preservación del paisaje y el medio ambiente, cuestión social (dinámica de la trama social local, actores sociales, formas de relación), economía local.

Por Constanza Gutierrez Casas
Comunicación
OCC

Última modificación: 15 de agosto de 2012 a las 19:40

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