5 de Febrero de 2012, La Paloma, Rocha, Uruguay.
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Historia de la matanza de la Ballena Franca
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Llamada ballena franca, verdadera o "right whale" por sus cazadores, o sea la ballena "correcta", francamente ideal para matar, debido a las características únicas que reune:

¬ es sumamente dócil.

¬ es lenta.

¬ se acercan a las costas, lo que las hacen fácilmente ubicables.

¬ por su costumbre de agruparse.

¬ es la única que flota al morir a diferencia del resto de las ballenas, a las que hay que inyectarles aire para evitar que se hundan.

¬ tienen un excelente rendimiento, pues cada individuo es capaz de dar más de 7.000 litros de aceite.

¬ sus largas barbas se utilizaban para armar prendas femeninas y como resortes de relojes.

Todo ello hizo que fuera la especie más perseguida, llevándola al borde de la extinción. Su docilidad y lentitud desmistifican en mucho las leyendas e historias de los bravos balleneros, ya que simplemente las perseguían en pequeñas chalupas para arponearlas y matarlas sin ningún tipo de dificultad.

Los vascos fundaron la industria ballenera, persiguiendo una especie "hermana" de la austral, la ballena franca boreal, de similares características y que habita el hemisferio norte. Era corriente que primero arponearan y mataran al cachorro, debido a que la madre no lo abandonaba y permanecía en las cercanías del mismo, facilitando de esta forma su matanza. Debido a esta costumbre pronto disminuyó el número de ballenas. Varias decenas de miles de animales fueron cazados entre los siglos XI y XVII en el noroeste del Atlántico (con máximos entre los años 1251 y 1650). Esto llevó a la virtual aniquilación de la población, a tal punto que sólo se ha registrado un avistaje en esas aguas en el siglo actual.

Durante el siglo XV los balleneros llegaron a las costas orientales de América del Norte en busca de nuevas áreas de caza. Se calcula que en esa región se obtuvieron entre los siglos XVI y XVII entre 25.000 y 40.000 ballenas, en su mayoría francas.

En aguas del Atlántico sur se han cazado prácticamente desde el 1600. La caza de la ballena franca en el Atlántico Sur fue llevada a cabo con intensidad creciente y en forma indiscriminada, destruyéndose así, en pocos años, el grueso de la población. Entre los años 1820 y 1840 fueron cazadas alrededor de 80.000 ballenas francas en el hemisferio sur.

Durante 4 siglos, fueron masacradas sin ningún límite. Ya sobre fines del siglo XIX, este cetáceo estaba al borde de la extinción. Asimismo, la matanza continuó; en Brasil en el estado de Santa Catarina hubo una factoría que funcionó hasta 1972, y se estima que barcos rusos las siguieron cazando ilegalmente, por lo menos hasta el año 1975.

La ballena franca, está protegida desde el año 1935, dicha protección se reitera en el año 1946 cuando se forma la Comisión Ballenera Internacional (CBI), a la cual se adhieren la mayoría de los países balleneros. En Bringhton, Inglaterra (1982) se logra que los integrantes de la CBI firmen una moratoria con 25 votos a favor, 7 en contra y 2 abstenciones, lográndose la prohibición mundial de caza de ballenas.

Si tenemos en cuenta que la totalidad de los productos que se extraen de las ballenas tienen sustitutos en tierra, nos asombrará aún más lo irracional de una matanza que casi exterminó a los gigantes del mar.

Esta especie, que llegó a contar con una población de al menos 300.000 ejemplares, se estima hoy que la misma no debe superar los 4.000.

 
 

Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC). Se permite la reprodución citando la fuente.

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